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“Confieso que le he halado las orejas a Dios, a veces cuando veo la injusticia, pero Él me sabe responder tan claro que me da una lección”

Provincia | Abril 2016

Compartimos la entrevista que el Hospital San Juan de Dios de Caracas le realizó a la Gestora de Pastoral de la Salud y Social de Curia Provincial, Lic. Carmen Flores, durante su visita, en los talleres pastorales en los centros de Venezuela.

“Confieso que le he halado las orejas a Dios, a veces cuando veo la injusticia, pero Él me sabe responder tan claro que me da una lección”

Por: Asunción Cabezas - Caracas

Con una mirada muy dulce, una seguridad absoluta y sobre todo con un brillo en los ojos, a través de los cuales puede verse un corazón en donde reina la paz y está Dios. Esta es la impresión que se recibe al entrevistar a la Licenciada Carmen Flores, quien vino a nuestro país liderando los talleres y encuentros de la Pastoral de la Salud y Social (PSS) de los diferentes Centros de la Orden Hospitalaria en Venezuela, que pertenecen a la Provincia Sudamericana Septentrional.

Este ciclo de talleres tiene como objetivo principal fortalecer cada día más el carisma de la Hospitalidad, solidificando el trabajo de acompañamiento y entrenamiento de los responsables del área en cada país de la Provincia.

En la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios cuando hablamos de la PSS lo hacemos a dos niveles: En el primer nivel lo entendemos como la dimensión evangelizadora, y por tanto pastoral en su acción práctica y concreta, desde la misión que la Orden lleva a cabo en cada una de sus obras apostólicas. En el segundo nivel nos referimos a la misión concreta que realiza el servicio de atención  espiritual y religiosa que cada obra apostólica de la Orden ha de tener; y que consiste en la atención de las necesidades espirituales y religiosas de las personas acogidas en nuestras obras, sus familias, así como de los hermanos y colaboradores de las mismas.

En una sociedad en la que se afirma cada vez más el amor hacía sí mismo es necesario desarrollar el amor hacia los demás,  la acogida a los otros y la capacidad de escucha.
 
Gracias por permitirnos esta entrevista. Quisiéramos conocer diferentes facetas de tu vida. Primero, tu formación profesional. ¿Cuéntanos qué estudiaste?  
Soy psicóloga con estudios de maestría en Psicología Empresarial y Gerencia Publica; especializaciones terapéuticas en análisis transaccional y redecisión, familia y resolución de conflictos. Mi experiencia laboral se ha desarrollado en el área de capacitación, recursos humanos, orientación y asesoría psicológica, muy enfocada en lo social.


¿Tu inclinación por trabajar en la Pastoral de Salud tiene que ver con tu fe en Dios o es más bien una necesidad de ayudar a los demás?
Me considero una persona que se orienta a crecer espiritualmente y ésta se refuerza en mí práctica religiosa. He tenido experiencias en la Iglesia desde muy pequeña, lo que me ha permitido desarrollar un trabajo profesional con una mirada diferente. A lo largo de mi carrera profesional he trabajado en diferentes proyectos sociales que han buscado mejorar las condiciones de vida de las personas. Creo que estos dos elementos son muy importantes a la hora de emprender un trabajo tan trascendente como lo es el de la Pastoral de la Salud y Social en la Orden Hospitalaria.”

¿Cuál sería tu visión sobre  cómo  debe enfocarse la misión de la Pastoral de la Salud  aquí en Venezuela?
Desde mi lugar como Gestor de Pastoral de Salud y Social me toca animar a los responsables de esta área en todos nuestros centros de la Provincia. Durante la gestión del Hno. William Pintado como Superior Provincial y del Hno. Isidro Vásquez, quien es el Consejero Responsable de la animación de la Pastoral de Salud y Social, hemos querido aterrizar la Pastoral de la Salud y Social a la realidad propia de los centros.

Nuestras actividades deben estar en sintonía con la filosofía Juandediana: acogida y respeto a la persona que sufre, sin distinción alguna, desde una mirada evangélica de misericordia. Eso es lo que nos caracteriza e identifica y eso pasa por un gran reto: ser coherentes en nuestro trabajo.

En ese sentido esto implica mirar hacia la profesionalización de los encargados de Pastoral y sus equipos de agentes pastorales y también trae consigo a nivel operativo, proponer actividades concretas que aborden la dimensión espiritual de nuestros asistidos, sus familias,  colaboradores (trabajadores, voluntarios y bienhechores). Ese es nuestro reto para el 2016 y que se proyecta hasta el 2020
En este momento, estamos trabajando en un plan provincial de formación para agentes pastorales, en diferentes niveles y modalidades. Estamos marcando la ruta. Ese es nuestro primer paso. Formar a quienes lideran esta importante área en la cual se trabaja con un tesoro muy preciado: la espiritualidad como una dimensión del ser humano.
Parte de mi visita a los centros es poder evaluar el trabajo que se está realizando, con la mirada puesta en estandarizar los procesos de atención espiritual, haciendo ajustes donde haya que hacerlo y fortalecer lo que haya que fortalecer. Esa es la encomienda y para eso contamos con un equipo de trabajo, con coordinadores en cada uno de países de la provincia e involucrando a los líderes y responsables de los centros. Eso ya es un logro y esperamos seguir concretando cosas para mejorar cada día más nuestra atención.


¿Cuál  ha sido la experiencia más dura que te ha tocado vivir en la Pastoral de Salud?
Dios me brindó la oportunidad de asistir a una persona que estaba muy mal, en el pabellón de cuidados paliativos, no olvidaré esa experiencia fue gratificante dar soporte a la familia y al asistido. Cuando en medio de su dolor pedí permiso a la familia para darle la bendición y él dijo “Amén. Confieso que le he halado las orejas a Dios, a veces cuando veo la injusticia, pero Él me sabe responder tan claro que me da una lección.


Con esta maravillosa historia Carmen se despidió de mí. Una mujer excepcional, que tiene sin lugar a dudas a Dios como su “cómplice”. “Si mirásemos cuán grande es la misericordia de Dios, nunca dejaríamos de hacer el bien mientras pudiésemos” San Juan de Dios.